Capítulo 8. EL VIAJE DE RETORNO VII

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8. EL VIAJE DE RETORNO

VII. El cuerpo como medio de comunicación

1. Los ataques son siempre físicos. Cuando se infiltra en tu mente cualquier forma de ataque es que estás equiparándote con el cuerpo, ya que ésta es la interpretación que el ego hace de él. No tienes que atacar físicamente para aceptar esta interpretación. La aceptas por el mero hecho de creer que atacando puedes obtener lo que deseas. Si no creyeses esto, la idea del ataque no tendría atractivo alguno para ti. Siempre que te equiparas con el cuerpo, experimentas depresión. Cuando un Hijo de Dios piensa así de sí mismo se está menospreciando y está haciendo lo mismo con sus hermanos, y puesto que sólo puede encontrarse a sí mismo en ellos, está, por lo tanto, negándose a sí mismo la salvación.

2. Recuerda que para el Espíritu Santo el cuerpo es únicamente un medio de comunicación. Al ser el nexo de comunicación entre Dios y Sus Hijos separados, el Espíritu Santo interpreta todo lo que has hecho a la luz de lo que Él es. El ego separa mediante el cuerpo. El Espíritu Santo llega a otros a través de él. No percibes a tus hermanos tal como el Espíritu Santo lo hace porque no crees que los cuerpos sean únicamente medios para unir mentes, y para unirlas con la tuya y con la mía. Esta interpretación del cuerpo te hará cambiar de parecer con respecto al valor de éste. El cuerpo, de por sí, no tiene ningún valor.

3. Si usas el cuerpo para atacar, éste se convierte en algo perjudicial para ti. Si lo usas con el solo propósito de llegar hasta las mentes de aquellos que creen ser cuerpos para enseñarles a través del mismo cuerpo que eso no es verdad, entenderás el poder de la mente que reside en ti. Si usas el cuerpo con este fin, y sólo con este fin, no lo podrás usar para atacar. Cuando se usa con el propósito de unir, se convierte en una hermosa lección de comunión, que tiene valor hasta que la comunión se consuma. Ésta es la forma en que Dios hace que lo que tú has limitado sea ilimitado. El Espíritu Santo no ve el cuerpo como lo ves tú porque sabe que la única realidad de cualquier cosa es el servicio que le presta a Dios en favor de la función que Él le asigna.

4. La comunicación pone fin a la separación. El ataque la fomenta. El cuerpo es feo o hermoso, violento o apacible, perjudicial o útil, dependiendo del uso que se haga de él. Y en el cuerpo de otro verás el uso que has hecho del tuyo. Si tu cuerpo se convierte en un medio que pones a disposición del Espíritu Santo para que Él lo use en nombre de la unión de la Filiación, no verás lo físico excepto como es. Úsalo para la verdad y lo verás correctamente. Úsalo incorrectamente y lo interpretarás mal, lo cual habrás hecho ya al usarlo incorrectamente. Interpreta cualquier cosa sin el Espíritu Santo y desconfiarás de ello. Eso te conducirá al odio y al ataque, y hará que pierdas la paz.

5. Toda pérdida, no obstante, procede de los falsos conceptos que albergas, pues es imposible perder, sea cual sea la forma en que se manifieste la pérdida. Mas cuando ves a un hermano como una entidad física, “pierdes” su poder y su gloria así como los tuyos. Lo has atacado, pero tienes que haberte atacado a ti mismo primero. Por tu propia salvación -que le ha de brindar a él la suya- no lo veas así. No dejes que él se menosprecie a sí mismo en tu mente, sino libéralo de su creencia de que es insignificante y así te liberarás tú de la tuya. Como parte de ti, él es santo. Como parte de mí tú lo eres. Entablar comunicación con cualquier parte de Dios es ir más allá del Reino hasta su Creador gracias a Su Voz, la cual Él ha establecido como parte de ti.

6. Alégrate, por lo tanto, de que no puedas hacer nada por ti mismo, pues no eres de ti mismo. La Voluntad de Aquel del que formas parte ha establecido para ti tu poder y tu gloria. Con ellos puedes lograr perfectamente lo que Su santa Voluntad ha dispuesto para ti una vez que la aceptes. Él no te ha privado de Sus dones, mas tú crees que se los has arrebatado a Él. Por amor a Su Nombre, no dejes que ningún Hijo de Dios permanezca oculto, pues Su Nombre es el tuyo.

7. La Biblia dice: “El Verbo (o pensamiento) se hizo carne”. Estrictamente hablando eso es imposible, puesto que parece implicar que un orden de realidad pasó a ser otro. Los distintos órdenes de realidad, al igual que los distintos grados de dificultad de los milagros, tan sólo dan la impresión de existir. El pensamiento no se puede convertir en carne excepto mediante una creencia, ya que el pensamiento no es algo físico. El pensamiento, no obstante, es comunicación, para lo que sí se puede usar el cuerpo. Éste es el único uso natural que se puede hacer de él. Usarlo de forma antinatural es perder de vista el propósito del Espíritu Santo, y confundirse con respecto al objetivo de Su plan de estudios.

8. No hay nada más frustrante para un alumno que un plan de estudios que no pueda aprender. Cuando eso ocurre su sensación de ser competente se resiente, y no puede por menos que deprimirse. Enfrentarse a una situación de aprendizaje imposible es la cosa más deprimente del mundo. De hecho, es la razón por la que, en última instancia, el mundo en sí es deprimente. El plan de estudios del Espíritu Santo nunca es deprimente porque es un plan de estudios que produce dicha. Siempre que se reacciona con depresión ante el aprendizaje, es porque se ha perdido de vista el verdadero objetivo del plan de estudios.

9. En este mundo, ni siquiera el cuerpo se percibe como algo íntegro. Se considera que su propósito está dividido en muchas funciones que no tienen ninguna relación entre sí o muy poca, de modo que parece estar regido por el caos. Guiado por el ego, lo está. Guiado por el Espíritu Santo, no. En este último caso, se convierte en un medio a través del cual la parte de la mente que trataste de separar del espíritu puede transcender sus propias distorsiones y retornar a él. El templo del ego se convierte así en el templo del Espíritu Santo, en el que la devoción por Él reemplaza a la devoción por el ego. En este sentido el cuerpo se convierte ciertamente en el templo de Dios; Su Voz reside en su interior dirigiendo el uso que se hace de él.

10. La curación es el resultado de usar el cuerpo exclusivamente para los fines de la comunicación. Puesto que eso es lo natural, sana al restaurar la unicidad, lo cual es también natural. Toda mente es íntegra, y la creencia de que parte de la mente es física, o no mental, es una interpretación fragmentada o enfermiza. Es imposible convertir a la mente en algo físico, pero es posible hacer que se manifieste a través de lo físico si usa al cuerpo para ir más allá de sí misma. Al hacer eso la mente se extiende. No se detiene en el cuerpo porque si lo hace su propósito queda obstruido. Una mente que ha sido obstruida se ha permitido a sí misma ser vulnerable al ataque porque se ha vuelto contra sí misma.

11. Despejar estos obstáculos es, por consiguiente, la única manera de garantizar ayuda y curación. Ayudar y curar son las expresiones naturales de la mente que está operando a través del cuerpo, pero no en él. Si la mente cree que su objetivo es el cuerpo distorsionará su percepción de éste, y al bloquear su propia extensión más allá del mismo, dará lugar a enfermedades, pues estará fomentando la separación. Percibir el cuerpo como una entidad separada no puede sino fomentar la enfermedad, ya que ello no es verdad. Un medio de comunicación deja de ser útil si se emplea para cualquier otra cosa. Usar un instrumento de comunicación como instrumento de ataque es estar confundido con respecto a su propósito.

12. Comunicar es unir y atacar es separar. ¿Cómo ibas a poder hacer ambas cosas simultáneamente utilizando el mismo medio y no sufrir por ello? La percepción del cuerpo sólo se puede unificar cuando se ha aceptado un solo propósito. Esto libera a la mente de la tentación de ver al cuerpo bajo distintas luces, y puede entonces entregárselo por completo a la única Luz en la que puede ser realmente entendido. Confundir un recurso de aprendizaje con un objetivo del plan de estudios es una confusión básica que impide el entendimiento de ambos. El aprendizaje tiene que conducir más allá del cuerpo, al re-establecimiento del poder de la mente en él. Esto sólo se puede lograr si la mente se extiende hasta otras mentes, y no interrumpe su extensión. Esta interrupción es la causa de todas las enfermedades porque la única función de la mente es extender.

13. Lo opuesto a la dicha es la depresión. Cuando lo que aprendes fomenta la depresión en lugar de la dicha, es que no estás escuchando al Maestro jubiloso de Dios ni aprendiendo Sus lecciones. Ver un cuerpo de cualquier otra forma que no sea como un medio de comunicación es limitar a tu mente y hacerte daño a ti mismo. La salud, por lo tanto, no es otra cosa que un propósito unificado. Si se pone al cuerpo en armonía con el propósito de la mente, éste se vuelve íntegro porque la mente sólo tiene un propósito. El ataque tan sólo puede ser un propósito que el cuerpo ha asumido, ya que separado de la mente, el cuerpo no tiene ningún propósito.

14. Tú no estás limitado por el cuerpo, y el pensamiento no puede hacerse carne. La mente, no obstante, puede manifestarse a través del cuerpo si va más allá de él y no lo interpreta como una limitación. Siempre que ves a alguien limitado a un cuerpo o por un cuerpo, estás imponiéndote a ti mismo ese mismo límite. ¿Estás dispuesto a aceptar eso, cuando el único propósito de tu aprendizaje debería ser escaparte de toda limitación? Todo aquel que concibe el cuerpo como un medio de ataque y cree que de ello puede derivar dicha, demuestra inequívocamente que es un mal estudiante. Ha aceptado un objetivo de aprendizaje que contradice claramente el propósito unificado del plan de estudios y que le impide aceptar como propio el propósito de éste.

15. La dicha procede de un propósito unificado, y un propósito unificado es algo que es únicamente propio de Dios. Cuando tu propósito está unificado es el Suyo. Si crees que puedes interferir en Su propósito necesitas salvación. Te has condenado a ti mismo, pero la condenación no es algo que proceda de Dios. Por lo tanto, no es real. Ni tampoco lo son sus aparentes resultados. Cuando ves a tu hermano como un cuerpo, lo estás condenando porque te has condenado a ti mismo. No obstante, si toda condenación es irreal, y tiene que serlo puesto que es una forma de ataque, entonces no puede tener consecuencias.

16. No te permitas sufrir por causa de las consecuencias imaginarias de lo que no es real. Libera tu mente de la creencia de que eso es posible. En su total imposibilidad radica tu única esperanza de liberación. ¿Y qué otra esperanza querrías albergar? La única manera de liberarse de las ilusiones es dejando de creer en ellas. El ataque no existe; lo único que existe es comunicación ilimitada y, por lo tanto, poder y plenitud ilimitados. El poder de la plenitud es la extensión. No dejes que tus pensamientos se detengan en este mundo, y tu mente se volverá receptiva a la creación en Dios.

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