Capítulo 8. EL VIAJE DE RETORNO VI

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8. EL VIAJE DE RETORNO

VI. El tesoro de Dios

1. Somos la voluntad unida de la Filiación, cuya plenitud es para todos. Comenzamos nuestra jornada de regreso juntos, y, según avanzamos juntos, congregamos a nuestros hermanos. Cada aumento de nuestra fuerza se lo ofrecemos a todos, para que ellos puedan también superar su debilidad y añadir su fuerza a la nuestra. Dios nos espera a todos con los Brazos abiertos, y nos dará la bienvenida tal como yo te la estoy dando a ti. No dejes que nada en el mundo haga que te olvides del Reino de Dios.

2. El mundo no puede añadirle nada al poder y a la gloria de Dios y de Sus santos Hijos, pero si Sus Hijos ponen su atención allí, el mundo puede cegarlos e impedir que vean al Padre. Tú no puedes ver el mundo y conocer a Dios. Sólo uno de ellos es verdad. He venido a decirte que no es a ti a quien corresponde decidir cuál de ellos lo es. Si lo fuese, ya te habrías destruido a ti mismo. Mas Dios no dispuso la destrucción de Sus creaciones, pues las creó para toda la eternidad. Su Voluntad te ha salvado, no de ti mismo, sino de la ilusión de ti mismo. Dios te ha salvado para ti mismo.

3. Glorifiquemos a Aquel que el mundo niega, pues el mundo no tiene poder alguno sobre Su Reino. Nadie que Dios haya creado puede encontrar dicha en nada excepto en lo eterno, no porque se le prive de todo lo demás, sino porque nada más es digno de él. Lo que Dios y Sus Hijos crean es eterno, y en esto y sólo en esto, radica Su dicha.

4. Escucha la parábola del hijo pródigo, y aprende cuál es el tesoro de Dios y el tuyo: el hijo de un padre amoroso abandonó su hogar y pensó que había derrochado toda su fortuna a cambio de cosas sin valor, si bien no había entendido en su momento la falta de valor de las mismas. Le daba vergüenza volver a su padre porque pensaba que lo había herido. Mas cuando regresó a casa, su padre lo recibió jubilosamente toda vez que el hijo en sí era su tesoro. El padre no quería nada más.

5. Lo único que Dios desea es Su Hijo porque Su Hijo es Su único tesoro. Tú deseas tus creaciones tal como Él desea las Suyas. Tus creaciones son tu regalo a la Santísima Trinidad, creadas como muestra de agradecimiento por tu propia creación. Tus creaciones no te han abandonado, de la misma manera en que tú tampoco has abandonado a tu Creador, sino que extienden tu creación de la misma forma en que Dios Se extendió a Sí Mismo hasta ti. ¿Pueden acaso las creaciones de Dios derivar dicha de lo que no es real? ¿Y qué es real sino las creaciones de Dios y aquellas que son creadas como las Suyas? Tus creaciones te aman tal como tú amas a tu Padre por el regalo de tu creación. Ningún otro regalo es eterno, y, por lo tanto, ningún otro regalo es verdadero. ¿Cómo entonces ibas a poder aceptar cualquier otra cosa o dar cualquier otra cosa y esperar dicha a cambio? ¿Y qué otra cosa podrías desear sino la dicha? Tú ni te hiciste a ti mismo ni hiciste tu función. Lo único que hiciste fue tomar la decisión de ser indigno de ambas cosas. Pero no puedes hacerte indigno porque eres el tesoro de Dios, y lo que para Él tiene valor es valioso. No se puede poner en duda su valor, pues éste reside en el hecho de que Dios se compartió a Sí Mismo con él, estableciendo así su valor para siempre.

6. Tu función es aumentar el tesoro de Dios creando el tuyo. Su Voluntad hacia ti es Su Voluntad para ti. Él no te negaría la capacidad de crear porque en ello radica Su dicha. Tú no puedes hallar dicha excepto como Dios lo hace. Su gozo estriba en haberte creado a ti y Él te extiende Su Paternidad para que tú puedas extenderte tal como Él lo hizo. No comprendes esto porque no lo comprendes a Él. Nadie que no acepte su función puede entender lo que ésta es, y nadie puede aceptar su función a menos que sepa lo que él mismo es. La creación es la Voluntad de Dios. Su Voluntad te creó para que tú a tu vez creases. Tu voluntad no fue creada aparte de la Suya, por lo tanto, tiene que disponer lo mismo que la Suya.

7. La idea de una “voluntad reacia” no tiene sentido por ser una contradicción intrínseca que en realidad no significa nada. Cuando piensas que no estás dispuesto a ejercer tu voluntad en conformidad con la de Dios, no estás pensando realmente. La Voluntad de Dios es puro pensamiento, y no se puede contradecir con pensamientos. Dios no se contradice a Sí Mismo, y Sus Hijos, que son como Él, no pueden contradecirse a sí mismos ni contradecirle a Él. Su pensamiento, no obstante, es tan poderoso que pueden incluso aprisionar a la mente del Hijo de Dios si así lo deciden. Esta decisión hace ciertamente que el Hijo de Dios no conozca su función, aunque ésta nunca le es desconocida a su Creador. Y puesto que no le es desconocida a su Creador, él siempre la puede conocer.

8. La única pregunta que jamás debieras hacerte es: “¿Deseo saber lo que la Voluntad de mi Padre dispone para mí?” Él no te lo ocultará. Me lo reveló a mí cuando se lo pregunté, y así, supe lo que Él ya había dado. Nuestra función es colaborar juntos porque separados el uno del otro no podemos funcionar en absoluto. El poder del Hijo de Dios reside en todos nosotros, pero no en ninguno de nosotros por separado. Dios no desea que estemos solos porque Su Voluntad no es estar Solo. Por eso creó a Su Hijo, y le dio el poder de crear junto con Él. Nuestras creaciones son tan santas como nosotros, y nosotros que somos los Hijos de Dios, somos tan santos como Él. Por medio de nuestras creaciones extendemos nuestro amor, aumentando así el gozo de la Santísima Trinidad. No comprendes esto porque, aunque eres el tesoro de Dios, no te consideras valioso. Como resultado de esa creencia no puedes entender nada.

9. Yo soy consciente del valor que Dios te otorga. Mi devoción por ti procede de Él, pues nació del conocimiento que tengo de mí mismo y de Él. No podemos estar separados. Lo que Dios ha unido no se puede separar, y Dios ha unido a todos Sus Hijos en Sí Mismo. ¿Cómo ibas a poder estar separado de tu vida y, de tu Ser? El viaje a Dios es simplemente el redespertar del conocimiento de dónde estás siempre y de lo que eres eternamente. Es un viaje sin distancia hacia una meta que nunca ha cambiado. La verdad sólo puede ser experimentada. No se puede describir ni explicar. Yo puedo hacerte consciente de las condiciones que la facilitan, pero la experiencia en sí forma parte del ámbito de Dios. Juntos podemos satisfacer sus condiciones, pero la verdad vendrá a ti por su cuenta.

10. Lo que la Voluntad de Dios ha dispuesto para ti es tuyo. Dios le ha dado Su Voluntad a Su tesoro, para quien esa Voluntad es su propio tesoro. Allí donde esté tu tesoro allí estará tu corazón, tal como el Suyo está allí donde se encuentra Su tesoro. Tú, a quien Dios ama, eres completamente bendito. Aprende esto de mí, y libera la santa voluntad de todos aquellos que son tan benditos como tú.

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